Klimt y los nazis: el retrato de Adele Bloch-Bauer I

Gustav Klimt. Retrato de Adele Bloch-Bauer I (1907), también llamado Adele de oro,  138×138 cm.

Expoliado por los Nazis durante la II Guerra Mundial, Colección particular de Ferdinand Bloch-Bauer > 107 M€

Klimt. Adele Bloch Bauer I (1907) © Österreichische Galerie Belvedere, Vienna

Klimt. Adele Bloch Bauer I (1907) © Österreichische Galerie Belvedere, Vienna

Este es el primer retrato que el pintor vienés Gustav Klimt (1862-1918) pintó de Adele Bloch-Bauer (1907), por encargo de su marido, Ferdinand Bloch, un rico industrial azucarero judío, también coleccionista de arte, que poseía una mansión en Viena y un castillo en Checoslovaquia. Los dos hermanos Bloch, Ferdinand y Gustav, se casaron con dos hermanas, Adele y Theresa Bauer, respectivamente, hijas de un banquero judío. Por este motivo en 1918 las dos familias cambiaron su apellido por el de Bloch-Bauer.

Los Klimt de la colección Bloch-Bauer

Adele fue la única mujer a la que Klimt pintó más de una vez, en dos retratos, incluso se cree que mantuvieron un idilio durante más de diez años. Ferdinand, como marchante de arte, encargaba y coleccionaba obras de pintores austríacos, especialmente de Klimt: llegó a poseer hasta 7 obras suyas. Adele murió de tuberculosis en 1925, y según su testamento, fechado el 19 de enero de 1923, su deseo era que los Klimt que poseía su marido se donaran a la Österreichische Galerie Belvedere – Galería Nacional de Austria, conocida como el Belvedere desde 2007-  última voluntad con la que Ferdinand estaba de acuerdo, ya que la pareja no tuvo hijos.

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Cuando los alemanes ocuparon Austria, en 1938, Ferdinand Bloch-Bauer se vió obligado a huir a Suiza: todas sus posesiones (cuadros, porcelanas y otras piezas valiosas) fueron confiscadas y robadas por los nacionalsocialistas – con la excusa, según el Reich, de custodiar y proteger las obras. Antes de morir en Zurich en noviembre de 1945, Ferdinand otorgó testamento, pero en él no secundó la voluntad de su esposa, y legó la propiedad de las obras de Klimt a sus tres sobrinos: Robert, Luise y Maria, los hijos de Gustav y Theresa. Mientras tanto, el retrato de Adele estaba en la Galería Nacional de Austria, junto con los otros Klimt robados a Bloch-Bauer.

La principal protagonista de esta historia es Maria Viktoria Bloch-Bauer, sobrina de Ferdinand y Adele, nacida en Viena en 1916. Poco antes de la guerra se había casado con Fredrick Altmann, y ambos dejaron Austria para dirigirse a Norteamérica. Desde allí Maria Altmann, ya ciudadana americana, emprendió con 82 años  una larga batalla legal para conseguir que las obras robadas por los nazis a Ferdinand fueran devueltas a sus herederos. El caso llegó incluso a la Corte Suprema de Estados Unidos. El saqueo nazi en las colecciones privadas fue un verdadero crimen contra el arte.

Hitler, el expolio de Europa. El arte robado por los nazis (You Tube)

El gobierno austríaco anunció en 1998 que devolvería a sus legítimos propietarios las obras que los nazis se apropiaron ilegalmente. Más tarde, en enero de 2006, Maria Altmann y su abogado E. Randol Schoenberg consiguieron que una corte austríaca de mediación decidiera que las pinturas de Klimt habían sido robadas de la colección de Ferdinand Bloch por las autoridades durante la época nazi. Las obras fueron trasladadas a Los Angeles, California, donde Maria Altmann las expuso en el LACMA, Los Angeles County Museum of Art entre abril y junio de 2006.

Ese mismo mes de junio la Adele de Oro fue vendida por 107 M €/ 135 M $– con intermediación de Christie’s-  al millonario Ronald S. Lauder, hijo de la fundadora de Estée Lauder, también propietario de la Neue Galerie en la Quinta Avenida de Nueva York. Se convertía así en la primera pintura de mayor valor en todo el mundo en ese momento, llegando a desbancar a Muchacho con pipa de Picasso, vendido por 104 M$ (2004).

MÁS INFORMACIÓN EN:

Esaak, Shelley. The Bloch-Bauer Klimt Paintings. http://arthistory.about.com/od/klimt/ig/blochbauerklimts

Fokkelman, Monica. La dama de los 107 millones. http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2006/556/1151186404.html

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6 Respuestas a “Klimt y los nazis: el retrato de Adele Bloch-Bauer I

  1. Hola y buenas tardes, me llamo Emilio, no voy a poner en duda que todas las obras de arte robadas deben estar en manos de sus legítimos propietarios pero lanzo una pregunta o más que una pregunta un comentario y es el siguiente:
    Sí yo fuese heredero de una obra de este calibre o similar ante todo y si me viese con problemas económicos la vendería pero si soy austríaco la vendería al gobierno austríaco competente y no en una galería de arte al mejor postor. Bravo, bravo y bravo por los duques de Medinaceli por vender “el vino de la fiesta de san Martin” de bruegel el viejo al museo del Prado y por ende a España y no por ganar unos millones más venderlo en una subasta en Londres o New York. Al final sensibilidad poca y amor al arte y por lo que te rodea menos por lo menos si vendes algo, ofréceselo a su país de origen no a quien te dé más dinero.
    Un saludo

  2. Imagino que en este caso en concreto Maria Altmann obraría influenciada por su agradecimiento a un pais (EEUU) donde fue bien acogida , y el cuadro representa a su tia, si ella se vio forzada a emigrar a los Estados Unidos lo normal es que con ella vayan todos sus enseres y recuerdos, entre ellos el cuadro en memoria de su tia y propiedad de su familia expropiada sin ningun derecho por los nazis. Que lo haya vendido a quien quiera , no es asunto nuestro.

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