¿Dónde están las obras de la colección de Julio Muñoz Ramonet? (I)

El polémico empresario donó en su testamento su gran colección de arte a la ciudad de Barcelona.

Julio Muñoz Ramonet (1912-1991) fue un empresario barcelonés dedicado a la producción e importación de algodón. De origen humilde, consiguió su riqueza gracias al estraperlo en los años 40 y, junto a su hermano Álvaro, compró en 1945 la finca de la calle Muntaner 282-290, entre las calles Marià Cubí y Avenir de Barcelona. El edificio, el Palau del Marquès d’Alella, fue encargado a principios del siglo XX al arquitecto Enric Sagnier por Camil Fabra i Fontanills, alcalde de la ciudad en 1893, primer marqués de Alella y destacado empresario textil (Societat Industrial de Filats Fabra i Coats). Los hermanos Muñoz compraron el palacio a las propietarias, las nietas de Fabra, por cuatro millones de las antiguas pesetas. El legado de Julio Muñoz incluye también el palacio contiguo (Avenir 26-28), que fue la residencia de su madre, Florinda Ramonet, sobrina del propietario de los famosos almacenes El Barato, y de soltera Florinda Sindreu.

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Muñoz Ramonet consiguió su colección de arte cuando adquirió La Unión Industrial Algodonera, una concentración de catorce fábricas catalanas de algodón, creada en 1929. Uno de sus doce fundadores, Ròmul Bosch i Catarineu, aportó en 1934 su colección de pintura, una de las más importantes del país, como garantía de un préstamo de cuatro millones de pesetas que el ICAF (Institut Contra l’Atur Forçós, de la Generalitat de Catalunya) había concedido a su grupo empresarial, la Unión Industrial, y que se comprometió a pagar en diez años. El precio de la colección se fijó en cuatro millones, a pagar en diez años; hoy se habla de un valor de treinta mil millones (1). Fue entonces cuando la colección de Bosch i Catarineu quedó en depósito en diferentes museos de Barcelona – entre ellos el Museu d’Art de Catalunya, antecedente del actual MNAC; el Museo de Arqueología y el de Artes Decorativas.

Julio Muñoz pagó el crédito de 1934 a través de la venta o donación de la propiedad de parte de las obras depositadas. De esta manera pasó a poseer una colección con obras de grandes pintores, tanto españoles (Berruguete, Velázquez, Ribera, Carreño de Miranda, Murillo, Viladomat, Goya, Zurbarán, Sorolla, Fortuny, Casas, Urgell,  etc.) como europeos (El Greco, Grünewald, Botticelli, Rafael, Rembrandt, Tiépolo, Tiziano, Mengs, Monet, Corot, Delacroix, Renoir o Gainsborough, entre otros).

Según el Registro de Adquisiciones de 1968, al legado de Ramonet, no solo se fue añadiendo casas, un entramado de empresas y varios Rolls Royce, sino numerosas obras de arte. Unas 500 en total. Pertenecían todas a la colección Bosch i Catarineu, que adquirió de rebote al comprar la Unión Textil Algodonera. Al parecer, eran pinturas al óleo, retablos y grabados de diferentes escuelas. Podían verse por todo el palacete, pero más que responder a una determinada sensibilidad estética, aquellas obras tenían sentido única y exclusivamente como inversión. Prueba de ello es que no existe documento alguno que nos remita a su belleza, solo se especifica su valor (2).

Desde la década de los años 40 los hermanos Muñoz Ramonet crearon un enorme imperio económico en Barcelona: compraron establecimientos destacados de la ciudad como el Palau Robert y el Hotel Ritz, o los almacenes El Siglo y El Águila; además de fundar numerosas empresas, como la Compañía Internacional de Seguros (CIS), Comar Sociedad Anónima, o la Compañía Internacional del Corcho, entre otras. Sin duda, también resultó muy beneficioso para el empresario su matrimonio con Carmen Villalonga de Jáudenes, hija de Ignacio Villalonga, presidente del Banco de Valencia, y del Banco Central entre 1943 hasta 1970.

Julio Muñoz Ramonet con su esposa, Carmen Villalonga, en 1946. Foto: Jaume Puigduran (Archivo Família Pérez-Dolz)

Julio Muñoz Ramonet y Carmen Villalonga, en 1946. Foto: Jaume Puigduran (Archivo Família Pérez-Dolz)

A pesar de su “prometedora” trayectoria, muy beneficiada por el régimen franquista y su suegro banquero, a mediados de la década de los 80 y tras la separación de su esposa, Julio Muñoz fue acusado de estafa y falsedad documental a raíz de la crisis de la Compañía Internacional de Seguros y la quiebra de los almacenes El Siglo. El empresario huyó a Suiza en 1986 para esquivar sus causas pendientes con la justicia española, ya que se enfrentaba a la petición fiscal de diez años de cárcel y al joven juez Baltasar Garzón.

En Suiza vivió Julio Muñoz hasta su muerte, en el Hotel Quellenhof, en Bad Ragaz (cantón de Saint Gallen) el 9 de mayo de 1991; después fue trasladado a Barcelona y enterrado en su gran panteón familiar del cementerio de Monjuïc. Las cuatro hijas de Julio Muñoz -Carmen, Isabel, Helena y Alejandra Muñoz Villalonga- descubrieron que su padre había otorgado un testamento en Suiza, que ellas desconocían, en abril de 1988. En este documento, redactado en alemán, el empresario lega los palacios de las calles Muntaner y Avenir, y todo su contenido, a la ciudad de Barcelona. La única condición impuesta era que el ayuntamiento de la ciudad velara por el mantenimiento, la conservación y la difusión de los edificios y su colección, mediante la creación de una fundación que llevara su nombre y en la que estuviera presente el consistorio como patrono. Las cuatro hermanas ocultaron durante años al Ayuntamiento de Barcelona la existencia del documento y el legado del empresario a favor de la ciudad.

Según las hijas, la herencia de su padre pertenecía en realidad a una de sus empresas, Culturarte, de la que ellas aseguran que eran accionistas desde poco antes de la muerte de su padre. En abril de 1991 se llevó a cabo en la empresa, de la que su padre era el único accionista, una ampliación de capital social de 150.000 euros a 1,2 millones de euros mediante la emisión de nuevas acciones que suscribieron tres de las hermanas, una operación que se realizó un mes antes de fallecer su padre (3).

Interior del Palacio del Marquès d'Alella y Julio Muñoz Ramonet.

Interior del salón del Palacio del Marquès d’Alella (izq).  Julio Muñoz Ramonet (dcha) | E.M. (elmundo.es)

Julio Muñoz y Carmen Villalonga. Archivo Time Life, Getty Images

Julio Muñoz y Carmen Villalonga. Archivo Time Life, Getty Images.

Pasaron casi cuatro años desde la muerte de Julio Muñoz hasta que el Ayuntamiento de Barcelona tuvo noticia de su testamento. En 1994 Bernd Walter, un antiguo colaborador de Muñoz, envió una carta desde Röthenbach a Pasqual Maragall, entonces alcalde de la ciudad, en la que le explicaba en qué consistía el legado que Barcelona había recibido y del que la ciudad no tenía todavía ninguna noticia. El consistorio no hizo demasiado caso a este sorprendente anuncio, hasta que Walter volvió a insistir en 1995, enviando esta vez una copia al diario El País: Walter estaba disgustado porque las hijas no le devolvían un préstamo de 15.600 euros que él había hecho años atrás al financiero (4). Finalmente, el ayuntamiento creó ese mismo año la Fundación Julio Muñoz Ramonet, de carácter privado, y decidió reclamar la herencia.

20 años de litigios entre las herederas y el Ayuntamiento de Barcelona por la colección de arte

Las hermanas Muñoz Villalonga se enfrentaron al Ayuntamiento por la propiedad de los edificios y la colección de arte que contenían, cuyos detalles no se especificaban en el testamento. Como afirma la prensa, la clave es poder dirimir qué había en el interior de la casa cuando murió Muñoz Ramonet y por lo tanto qué es lo que dejó en herencia a la ciudad (5). Las hijas de Julio presentaron una demanda de nulidad del testamento en el tribunal de Landquart (Suiza), argumentando que estaba redactado en alemán, idioma que su padre no conocía. En contra de lo que ellas esperaban, en mayo de 2001 la justicia suiza declaró válido el testamento, basándose en que se tradujo  al francés, lengua que el empresario barcelonés sí dominaba.

Unos años después, la Fundación Julio Muñoz Ramonet, beneficiaria del legado, interpuso una demanda de reclamación en el Juzgado de Primera Instancia núm. 1 de Barcelona. La sentencia confirmó por segunda vez la validez del testamento de Julio Muñoz, y además obligaba a sus hijas a entregar las obras incluidas en la herencia a la Fundación, o a pagar las piezas con el dinero de la herencia o con su propio patrimonio. El punto más interesante de esta sentencia es que prueba que en los años posteriores a la muerte de su padre, las hermanas Muñoz aprovecharon para hacer desaparecer muchas de las grandes obras de la colección. Los documentos desvelaron que, en octubre de 1991 suscribieron, a través de la empresa Culturarte, una póliza de seguros con la empresa Zurich por valor de 1,8 millones €, para cubrir el traslado de 325 obras desde Barcelona a un palacete de la calle Villanueva de Madrid. Igualmente contrataron los servicios de la experta norteamericana en arte Lori Gross para asesorar en la elección de las obras, planificar el traslado al palacete de Villanueva número 18 desde Barcelona, y una vez en Madrid supervisar su desembalaje, tal y como quedó reflejado en una factura por la que se le pagó por todo este trabajo 300.000 pesetas (1.800 euros) en febrero de 1992 (6). Un mes más tarde, en noviembre de 1991, las hermanas aseguraron la colección trasladada al palacete por 21 millones €.

Como era de esperar, las hijas de Muñoz Ramonet recurrieron esta sentencia desfavorable en la Audiencia Provincial de Barcelona, que en febrero de 2009 dio de nuevo la razón al consistorio, declarando que la ciudad era la titular del legado. Las herederas presentaron un recurso de casación ante el Tribunal Supremo, que en marzo de 2012 confirmó que Barcelona es la propietaria de los edificios y la colección de arte que contenían en 1991, momento de la muerte de Julio Muñoz. Entonces sí, y en cumplimiento de esta sentencia del Supremo, las hijas entregaron las llaves de las fincas al Tribunal. En julio de 2013, los técnicos del Ayuntamiento pudieron acceder por primera vez a los dos palacios.

Las obras desaparecidas

Pero, lejos de solucionarse, a partir de este momento la historia se complica todavía más. La mala noticia es que las obras maestras, que habían dado gran fama a la colección original del industrial, no estaban ahí. Los técnicos no encontraron ni rastro de las obras de los grandes pintores que formaban la colección. Sabemos que entre las obras había esculturas, tapices, jarrones de Sèvres, 1.300 miniaturas y más de 700 cuadros firmados por Fortuny (26), Goya (18), El Greco (12), Anglada Camarasa, Martí Alsina, Sorolla (7 obras de cada uno), Nonell, Rembrandt (4), Murillo, Casas, Madrazo, Winterhalter y Zurbarán (3), Mengs, Monet, Pantoja de la Cruz y Rafael (2), (…) seguido de un gran número de autores con una sola obra, como Berruguete, Carreño de Miranda, Corot, Delacroix, Giordano, Meléndez, Renoir, Ribalta, Tiepolo, Tiziano, Vayreda, Velázquez, Veronese, Zuloaga, el mismísimo Boticelli o el poco prolífico Grünewald que aportaba la obra más cara: un boceto de las tentaciones de San Antonio valorado en 1 millón de euros (7).

En su lugar se encontraron obras de los siglos XIX y XX, de mucho menos valor. Entre los autores: Jordi Curos, con más de cien obras, Jordi Rollàn (22), Arcadi Orpí (84), Michelle Broeders (14) o Joan Josep Garí (41). El informe califica el conjunto de “irregular” ya que las obras no “parecen haber estado escogidas por criterios de excelencia o rareza que tendría en cuenta un coleccionista auténtico, sino seguramente con un afán meramente decorativo, y en algunos casos determinados, de relación personal con sus autores (8).

El palacete de Muñoz Ramonet, por dentro (You Tube, La Vanguardia, 14/10/2013)

Por este motivo se llevó a cabo un inventario de presencia, para conocer las obras que se conservaban en julio de 2013, cuando el consistorio barcelonés se convirtió en su propietario. Hemos de considerar que los expertos únicamente conocían el contenido de los edificios a través de varios inventarios incluidos en las causas judiciales: una de las listas con las que se trabaja (…) es la que realizó en 1987 el crítico de arte Joan Ainaud de Lasarte en la que destacó 19 obras de arte que valoró entonces en 1.630 millones de pesetas (casi 10 millones de euros) (9). Las obras contenidas en el inventario de presencia se compararon con las que aparecen en listados judiciales de 1968, 1998 y 2005. Solo entonces se pudo determinar que faltaban 853 obras, 672 de las cuales eran objetos artísticos (…) 67 pinturas y dibujos, 260 miniaturas, 20 esculturas de marfil, 17 vidrios arqueológicos y ocho esculturas policromadas en madera (10).

Fotogalería Obras en paradero desconocido. En: El País, Actualidad, 20/03/2014.

Ante la desaparición de lo mejor de la colección de arte y la nula colaboración de las herederas, el Ayuntamiento de Barcelona optó por la vía penal, y presentó una querella criminal contra ellas por apropiación indebida de, al menos los 672 objetos artísticos, y por estafa procesal, ya que intentaron hacer creer que el legado pertenecía a Culturarte y que ellas eran sus representantes. Con las cuatro hermanas imputadas, nada se sabe todavía sobre el paradero de las obras, aunque sí sobre el destino de los edificios: en ellos se instalará una exposición relacionada con la colección del empresario y una biblioteca de proximidad. 

NOTAS:

  1. MUÑOZ i PUJOL, Xavier (2003) Muñoz-Ramonet: Societat Il·limitada: 47. Barcelona: Edicions 62, 2004. 3ª edición. Col. Biografies i Memòries, 54.
  2. VALDÉS, Andrea Muntaner 282-290. En: www.andreavaldes.com.
  3. MONTAÑÉS, José Ángel (2014) Hacienda reclama cuatro millones a una de las hijas de Muñoz Ramonet. En: EL PAÍS Catalunya, 14/12/2014.
  4. MONTAÑÉS, José Ángel (2014) Se llevaron las obras de arte de Muñoz Ramonet en dos tráileres. En: EL PAÍS Catalunya, 17 de febrero de 2014.
  5. Ver nota 4.
  6. Ver nota 4.
  7. MONTAÑÉS, José Ángel (2012) El legado de Muñoz Ramonet es de Barcelona, según el Tribunal Supremo. En: EL PAÍS Cultura, 21/03/2012.
  8. MONTAÑÉS, José Ángel (2014) Los expertos acreditan el expolio de las hijas de Muñoz Ramonet. En: EL PAÍS Catalunya, 15/02/2014.
  9. MAIOL, Roger (2013) La Generalitat se suma a la lucha por la colección de Muñoz Ramonet. En: EL PAÍS, Catalunya, 20/08/2013. Otros  inventarios con los que se ha trabajado son los realizados en 1968, 1971, 1998 y 2005.
  10. MONTAÑÉS, José Ángel (2014) Imputadas las hijas de Muñoz Ramonet por la desaparición de 853 obras de arte. En: EL PAÍS, Catalunya, 24/04/2014.

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7 Respuestas a “¿Dónde están las obras de la colección de Julio Muñoz Ramonet? (I)

  1. Hola, una pregunta ¿seguro que el Retrato del emperador Napoleón III de Francia de F.X. Winterhalter ha desaparecido? porque esta en el louvre, no lo encuentro en la pagina oficial pero de casualidad me tope con este vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=VgpL_zUUSA8
    en el minuto 5, alomejor me estoy equivocando espero que no sea así y si lo es lo siento .

    • Hola Ismael,
      Efectivamente, en el vídeo que comentas aparece el mismo retrato de Napoleón III que, según las fuentes que consulté, pertenecía a la colección Muñoz Ramonet. Por otra parte, yo tampoco he podido encontrar la obra en la página del Louvre, como también indicas.
      La fuente en la que encontré esta información referente a su desaparición es concretamente una fotogalería que publicó El País en su versión digital el 20 de marzo de 2014 titulada “Obras en paradero desconocido”, que reproduje en este blog, incluyendo la citación del enlace (Obras en paradero desconocido). Aquí se reproducen algunas de las obras desaparecidas de la colección, y la número 8 de la galería es el Retrato de Napoleón III. También consulté la versión impresa de la noticia, en la que también se incluye, junto a otras obras desaparecidas, una reproducción de esta obra de Franz Xaver Winterhalter.

      Muchas gracias por tu apreciación y un saludo,

      Montse.

    • Hola José,
      Respecto a tu cuestión sobre dónde consultar fotografías de arte robado en España, quería comentarte en primer lugar los casos que puedes encontrar en mi blog. Bajo la categoría de Los grandes robos de arte en España, puedes consultar una entrada de 2011 sobre el robo de Códice Calixtino (habrá una segunda parte de la entrada sobre la resolución del robo), un artículo sobre el expolio de arte español y una noticia sobre el hallazgo de un tapiz robado por Erik el Belga de Roda de Isábena en 1979, ambos de Jesús Calero, periodista de ABC.
      Tengo otros temas en preparación sobre robos en España, como este mismo robo de Roda Isábena o el que se cometió en el Palacio Real de Madrid en 1989, en el que se robó una obra de Velázquez.
      Por otra parte, comentarte también que puedes consultar, si te interesa, el Catálogo de Objetos Artísticos Sustraídos publicado por la Guardia Civil (Unidad Central Operativa – Grupo de Patrimonio Histórico y Unidad Técnica de Policía Judicial – Grupo de Análisis Criminal). Dicho catalogo, disponible desde su Gabinete de Prensa en este enlace, se divide en dos partes: las obras sustraídas entre 2005-2010 y las obras recuperadas pero de las que se desconoce su procedencia.
      Espero que esta información te sea de ayuda,

      Un saludo,
      Montse.

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