El robo millonario del Kunsthal de Rotterdam (2012)

16 de octubre de 2012 | Centro de Arte de Rotterdam, Holanda |Diferentes valoraciones de las obras robadas oscilan entre los 18 M€ y entre 50-100 M€.

Pocos imaginaban que el Kunsthal de Rotterdam, museo emblemático dedicado al arte contemporáneo desde 1992 y obra del arquitecto Rem Koolhaas, sería víctima del robo más importante de la última década en Holanda. En octubre de 2012 el Centro de Arte de Rotterdam (conocido como Kunsthal) presentó la exposición Avant-Gardes: The Collection of the Triton Foundation para celebrar el 20º aniversario del museo. Esta colección, propiedad de la familia del industrial holandés Willem Cordia, es una de las 200 más importantes del mundo, e incluye obras de Van Gogh, Picasso, Duchamp o Mondrian, entre otros. La exposición del Kuntshal era la primera vez que esta colección se exhibía al público.

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Los ladrones entraron en el museo sobre las tres de la madrugada de la noche del 15 al 16 de octubre, escogieron siete obras de Meyer de Haan, Gauguin, Monet, Matisse, Picasso y Freud; y huyeron en apenas dos minutos. El sistema de seguridad del Kunsthal está totalmente automatizado, y se gestiona desde una central externa, con cámaras controladas por ordenador, de manera que en el momento del robo no había ningún vigilante nocturno en el museo. Las alarmas estaban conectadas a una empresa privada  de seguridad, que alertó a la policía, pero cuando llegaron ya era demasiado tarde: los ladrones y las obras ya habían desaparecido. Este es el mayor robo de arte en los Países Bajos desde que en 1991 un total de 20 cuadros fueron sustraídos del museo Van Gogh en Amsterdam.

En un primer momento se creyó que se trataba de un secuestro y que los ladrones pedirían un rescate al museo a cambio de las obras. La dirección del museo afirmó que estaban muy bien documentadas, aspecto que dificultaba mucho su venta. Para solicitar la colaboración ciudadana, la policía difundió unos días después una grabación de una cámara de seguridad del museo, en la que aparecen dos personas que entran y salen del museo llevando las obras en unas bolsas especiales:

En enero de 2013 los responsables de la investigación localizaron y detuvieron en Bucarest a tres sospechosos de nacionalidad rumana, entre ellos un joven llamado Radu Dogaru, que resultó ser el jefe de la banda; junto a sus cómplices Eugen Darie, el conductor del vehículo, y Mihai Alexandru Bitu. Al parecer una joven rumana, novia de uno de los sospechosos, escondió las obras en su casa justo después del robo, antes de trasladarlas a Rumanía. Una vez allí, y ya que los ladrones no conseguían vender el botín, la madre de Radu, Olga Dogaru, declaró que enterró los siete cuadros en el jardín de una casa abandonada de Caracliu, su localidad natal, y los trasladó más tarde a un cementerio.

Según declaró ella misma en julio de 2013 a la fiscalía rumana, en febrero decidió destruir las pruebas contra su hijo, quemando  las obras en una estufa de su propia casa, para protegerlo así de una condena segura. La fiscalía dio credibilidad a su testimonio, mientras que la justicia de Holanda y el Kunsthal de Rotterdam mantenían la esperanza de que hubiera mentido o que sólo hubiera quemado algunas de las obras, pero no todas. Lo que Olga Dogaru no sabía es que algunos pigmentos pictóricos soportan temperaturas muy altas y que quizá aún era posible encontrar pruebas entre las cenizas que ayudaran a identificar las obras.

Olga Dogaru se retractó de sus declaraciones en las que aseguraba que había quemado las obras robadas. Foto: El Mundo.

Olga Dogaru se retractó de sus declaraciones en las que aseguraba que había quemado las obras robadas. Foto: El Mundo

Más tarde la madre de Dogaru se retractaría de sus declaraciones; sin embargo las primeras investigaciones del Museo Nacional de Historia de Rumanía, responsable del análisis de las cenizas de la estufa, desvelaron fragmentos de cuadros al óleo que han sido quemados. Ernest Oberländer-Tarnoveanu, director del museo, afirmó que habían descubierto pigmentos especiales para las pinturas, muy caros, que no se han usado desde la segunda mitad del siglo XX (1), además de unos clavos y grapas de cobre y acero que podrían ser de los bastidores de las obras. Sin embargo, las conclusiones sobre si las cenizas corresponden a las obras robadas no fueron muy concluyentes. Aunque se hallaron restos de estaño, plomo, zinc, y de color azul, amarillo y rojo, el análisis no pudo precisar que pertenezcan a los cuadros desaparecidos.

Ragu Dogaru a su entrada a los juzgados de Bucarest en octubre de 2013. Foto: elidealgallego.com

Ragu Dogaru a su entrada a los juzgados de Bucarest en octubre de 2013. Foto: elidealgallego.com

En el juicio por el robo -calificado, al igual que otros muchos, como el robo del siglo- Ragu Dogaru declaró que cinco de las obras están en manos de su amigo ucraniano Vladimir Vladimirenko, porque dio instrucciones a su madre para que le entregara las obras. Dogaru ofreció devolverlas al museo si, a cambio, el juicio se trasladaba de Rumanía a los Países Bajos. Además, anunció que denunciaría al Kunsthal de Rotterdam porque la vigilancia en el museo era casi inexistente. La puerta estaba cerrada, no bloqueada, prácticamente entramos con unos alicates. (…) Se ha demostrado una clara negligencia respecto a la seguridad del perímetro del museo y, sobre todo, de las obras de arte expuestas. Sus declaraciones respondían a una estrategia de defensa, ya que en el caso que el museo fuera acusado de negligencia, la institución debería asumir de manera solidaria el importe del seguro de las obras. Dogaru pretendía reducir así el importe que él debería pagar si le condenaban por el robo y no devolvía los cuadros (2).

Finalmente los acusados decidieron declararse culpables de los cargos ante la justicia rumana, muy posiblemente para reducir sus condenas, que podían oscilar entre los 7 y los 20 años. Las sentencias dictaminaron 6 años de cárcel para Dogaru, y 5 años y 4 meses para Darie. Por si fuera poco la pena de cárcel, fueron además condenados a pagar 18,1M€ en concepto de compensación al museo por el robo de las obras (3).

Después del juicio, la Interpol detuvo en Manchester a otro miembro del grupo, Adrian Procop, también rumano y que hasta entonces estaba desaparecido.


NOTAS:

  1. AFP | EL PAÍS (2013). Las cenizas del botín del Kunsthal contienen “restos de cuadros”. En: ELPAÍS Cultura, 19/10/2013.
  2. EFE | BUCAREST (2014). Los autores del robo del Kunsthal, condenados a pagar 18 millones. En: ELPAÍS Cultura, 14/07/2014.

 

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